Cada febrero, con el inicio del año solar, la energía de tu casa cambia. Y eso pasa porque las casas, igual que las personas, también están vivas. También ellas atraviesan ciclos. Hay años más tranquilos y años más movidos. Años en los que todo fluye y otros en los que todo se encalla.
Con ese nuevo ciclo, entran nuevas estrellas voladoras y aflicciones anuales que activan diferentes zonas del espacio. Algunas traen oportunidades, salud, impulso. Otras, en cambio, pueden generar bloqueos, tensiones o imprevistos si no se trabajan bien.